Monday, 4 September 2017

Reseña: UNA CORTE DE NIEBLA Y FURIA de Sarah J. Maas.

Mil gracias a Cross Books por el ejemplar.


SINOPSIS:


Tras rescatar a su amado Tamlin de la malvada reina Amarantha, Feyre regresa a la Corte Primavera con los poderes de una Alta Fae. Pero no consigue olvidar los crímenes que debió cometer para salvar al pueblo de Tamlin... ni el perverso pacto que cerró con Rhysand, el Alto Lord de la temible Corte Noche.

Mientras Feyre es arrastrada hacia el interior de la oscura red política y pasional de Rhysand, una guerra inminente acecha y un mal mucho más peligroso que cualquier reina amenaza con destruir todo lo que Feyre alguna vez intentó proteger. Ella deberá entonces enfrentarse a su pasado, aceptar sus nuevos dones y decidir su futuro.   


RESEÑA:

Hace tan solo unas horas que he acabado esta pedazo de obra, y sé que normalmente necesito mis mínimas veinticuatro horas de reflexión, en las que decido qué me ha parecido una novela, cómo me siento y demás, pero no me puedo quedar sentada en la cama sin pensar una y otra vez en esta maravilla.

Sí, lo pensé cuando empecé la saga “Throne of Glass” y cuando leí “Una corte de rosas y espinas” (tenéis la reseña aquí); lo pienso ahora mismo y creo que lo voy a pensar en unos cuantos libros más: Sarah J. Maas no solo escribe libros sobre magia, sino que lo hace con ella. No me creo que una persona sea capaz de crear algo tan grande y volcar tanto, hacer sentir tanto, llenar de esa manera… ahora mismo me siento completa, llena de la riqueza que las manos de esta autora han decidido compartir (aunque también un poco rota, pues ese final no es para menos).

En la primera entrega de esta trilogía de la autora, “
Una corte de rosas y espinas”, conocemos una Feyre humana, aterrorizada por lo que Prythian significa y por todo lo que habita en ella. Conocemos una chica joven, asustada, perdida, enamorada de Tamlin. Enamorada perdida y locamente por el hombre que la protege, que le hace sentir algo que en su corta y humana vida anterior jamás había sentido. Feyre llega a sentirse fuerte en algún momento, aunque todxs sabemos que, llegado el final del primer libro, de Feyre no quedan más que fragmentos, un corazón humano que late por inercia dentro de un cuerpo sin vida, sin esperanza, sin motivos.

En “Una corte de niebla y furia”, nos volvemos a encontrar con una Feyre rota, atormentada por lo que pasó en Bajo la Montaña, y no es que precisamente le falten motivos para sentirse así… En aquellos momentos lo dio todo, incluso la vida, por el hombre que, tal cual empieza la novela, y bajo la excusa de querer protegerla de cualquier mal, le prohíbe la libertad más mínima que puede existir. La Feyre enamorada de Tamlin se convierte en la Feyre súbdita, dominada y oprimida por un macho inmortal que no puede aceptar la posibilidad de perder a Feyre… y no, no me parece romántico. Todo lo contrario, Tamlin se convierte en alguien totalmente tóxico. Como más adelante descubriremos, se puede amar sin necesidad de privar a la persona amada en cuestión. Se puede proteger sin necesidad de construir muros de viento en las puertas del hogar de la misma. Terriblemente cruel, injustificado y muy, muy peligroso. Algo de lo que huir.



Volviendo a lo que el primer tomo en la trilogía nos ofreció, ¿recordáis a Rhysnd? El alto fae oscuro que apostó por Feyre, el que hizo un pacto con ella en el cual, a cambio de su vida, ella cedería una semana de cada mes de su eterna vida (sí, Feyre es ahora ninmortal), en su corte, a su lado. Una idea que detesté en el primer libro, pues yo, al igual que Feyre, inocente e indefensa Feyre, creí a Tamlin y amé su personaje, su fuerza y valentía…. Resulta que he acabado el libro detestando al lord de la Corte Primavera, y completamente perdida por el alto lord de la Corte Noche. Y tengo mis motivos.

Feyre se ha convertido en una sombra de lo que una vez fue. En esta segunda novela, nada más comenzar, pero sobretodo cuando ha de marcharse a la corte de Rhysand, se da cuenta de lo que significaron para ella y para su relación con Tamlin aquellos acontecimientos. ¿Realmente Tamlin la ama de la manera correcta? Resulta que Feyre está encerrada en su propio hogar, menos cuando Rhysand, oscuro, misterioso y extraño Rhysand, la lleva con él a su Corte. Allí, a pesar de su desagrado y de las personas desconocidas con las que pasa apenas dos semanas de manera obligatoria, no tiene límites de ningún lado, no hay paredes levantadas, no hay miedo a desear salir, a pedir formar parte de algo, no. De hecho, puede saborear, al fin, la sensación de formar parte de algo.

Rhysand ofrece a Feyre un trato. Una oferta de trabajo, dicho de manera cutre. La ofrece, ojo, esto es importante, no la hace obligatoria ni la mete en su mente a la fuerza, cosa que, podría hacer fácilmente. Feyre al fin tiene algo completamente suyo: una decisión. Además, Rhysand ofrece todas sus ayudas para enseñar a Feyre a aprender cosas básicas y útiles como la lectura y la escritura. (Inciso para comentar lo muchísimo que me he llegado a reír con las oraciones que Rhysand le pone para estudiar).

El caso es que Feyre se da cuenta de cosas, muchas cosas y, aunque ella no sea del todo consciente, no es a Tamlin a quien pide ayuda cuando, ante el altar y rodeada de pánico, necesita huir, incapaz de asumir el rol de perrito faldero y asustado que su “amado” pretende ofrecerle para toda una eternidad.

A partir de aquí, la historia despega. Y es a partir de aquí que pierdo por completo la habilidad de expresar con palabras lo que he llegado a sentir con estos personajes que se nos presentan en la Corte Noche. Amren, Azriel, Mor y Cassian se convierten en protagonistas, personajes cargados de poder y, como todo en esa Corte, oscuridad. La dinámica entre los personajes es demasiado divertida y ágil como para no mencionarla en esta reseña que, me estoy dando cuenta ahora, de lo mucho que va a durar.

En este libro he descubierto uno de los vínculos más puros y fuertes que hay en la literatura. Rhysand y su círculo íntimo son la definición utópica de una familia de amigos. Las bromas vienen y van constantemente, los insultos no son más que signos de cariño, señales de que, a pesar de no compartir sangre, comparten la vida. Me parece precioso y, de verdad, súper bien construido. Sí, tal vez Lucien y Tamlin tengan una amistad fuerte de la cual me declaré fan en el primer libro, pero no tiene nada que hacer con la magia que une a estos personajes. No tiene nada que hacer con lo que han tenido que pasar todos y cada uno de ellos para estar donde están y ser quienes son.

Una de las cosas que más me han gustado de estos personajes es lo bien explicados y desarrollados que quedan. Todos ellos explican su historia en algún momento, detalles que hacen encajar todas las piezas del rompecabezas que tal vez no cuadra o queda algo flojo. La autora se encarga de reforzar esas grietas que tal vez estropearían la veracidad de sus amistades y personalidades. Lo que en otras novelas puede considerarse pesado y soporífero, una buena historia detrás de cada personaje, con su contexto histórico y todo, en esta novela se convierte en clave, un verdadero placer leer historias así.

De entre todos ellos, he de admitir que el que más gracia me ha hecho, el que más cariño se ha ganado, es Cassian. Su relación con el resto es de lo más divertida, sumergida en roces constantes y mucha, mucha burla. Es simplemente magnífico. Además, y esto lo comparte con el resto de personajes, la lealtad es su característica más bella y pura. Luchadores, guerreros, protectores, eso son todos ellos cuando se trata de sus seres queridos o sus tierras.

Pero sin duda, y con esto creo que me voy a extender un poco bastante (además, lo creo necesario), el personaje que me ha cortado la respiración y robado el corazón es Rhysand. Rhysand, el que en el primer libro me inspiraba desconfianza, el nombre del cual me cansé de ver (y odié) en las reseñas anglosajonas de este segundo tomo. ¿Os podéis creer que odiara la mera posibilidad de que el vínculo entre Tamlin y Feyre se viera amenazado por Rhysand, un personaje que ni fu ni fa en ACOTAR? Gracias al Caldero que Sarah sabe lo que hace.


Rhysand es oscuridad, pero es tanta luz que puede cegar a su misma vez. No es más que un chico (de miles de años, pero bueno) con poder, ambición, objetivos, mucho amor y humor. Es una criatura sensual, completamente sexy, atractivo, bello. Es belleza pura y dura. Sus alas, su mejor arma, su roce sensible y tierno con aquellos a los que quiere, su astucia en todo momento, su ferocidad cuando algo amenaza todo lo que ha construido, el respeto que inunda su alma, la gran cantidad de bondad que no sé ni como le cabe en el pecho… pero sobre todo, sobre todo es esa oscuridad que le atormenta, ese pasado traumático, esa verdad bajo la máscara de tenerlo todo bajo control. El Rhysand sin máscara, el Rhysand con sonrisa joven, con corazón eterno, es mi favorito. No es tóxico, no tiene nada que ver con Tamlin, de hecho, es todo lo opuesto. Jamás utiliza el amor como excusa para inhibir el poder de la persona a la que ama. Al contrario, lo entrena y potencia para dejarlo a su total disponibilidad. No fuerza ni un solo dedo o palabra delante de Feyre, solo hace lo que ella le permite. Libertad absoluta. Oscuridad libre. No me digáis que no es precioso, amar tanto a una persona que cortar sus alas, reprimir su poder con tal de no ponerlo en peligro, no esté ni al final de la lista de las opciones de uno. Rhysand tiene muy claro que amar no es sinónimo de subordinar a nadie. De hecho, con Feyre solo desea ser iguales, ser tratados, ambos, como iguales. No duda en presentarla como parte de su Corte, entrenarla como al resto de sus soldados, protegerla como al resto de su poblado. Y aun así, amarla como a nadie más en ese reino. Me cuesta creer la perfección de Rhysand.

La relación de Rhysand y Feyre me parece de lo más divertida y sensual que he leído. Ese “tira y afloja”, las insinuaciones, los juegos mentales, las súplicas, los deseos, las pesadillas de uno curadas por el otro, los bailes, las lecciones, los pensamientos compartidos… todo es tan bonito y divertido que, a decir verdad, me dio algo de pena cuando su relación se formalizó de una vez por todas. La tensión previa a su unión formal era tan pura y bonita que no pude evitar sentir algo de rabia cuando ésta acabó. Lo cual no quiere decir que no disfrute con el hecho de que, al fin, después de todo, puedan ser ellos mismos. Feyre, cegada por el miedo de ser una traidora. Rhysand, cegado por el miedo de no ser correspondido, de forzar sentimientos inexistentes en ella. Ambos, enamorados, respetuosos, preciosos. De verdad, me deja sin palabras.

Llega el momento de comentar el final, y ya estoy notando mi sangre hervir. No puedo evitar que la rabia me coma por dentro, no cuando, después de todo, Feyre debe abandonar su hogar con tal de salvar a su gente. Lo cual es precioso, no me malinterpretéis, y lo cual es, a su misma vez, una buena idea de espionaje para conseguir acabar con la Corte Primavera y Hybern. La rabia que siento es por el dolor que me transmite cuando, por primera vez en la historia, Rhysand narra los hechos. Y me parece precioso que su reacción sea mantenerse al margen, aceptar el favor de Feyre y adaptarse al cambio, ayudar a tirar para adelante la decisión. Me parece muy sana la manera en la que la Corte Noche afronta el giro en la trama, pero no puedo evitar perder un trocito de corazón al pensar en lo que se les va a venir encima ahora. Es terrible.

Bueno, voy a ir intentando cerrar este cerebro y dormir algo, acabar esta reseña y simplemente esperar a la tercera parte, pero sinceramente, me apetece quedarme en pie y releer cada una de las palabas que tan meticulosamente colocadas están. De verdad, un gustazo leer así.

Vamos a resumir un poco toda esta locura eterna. Digamos que “Una corte de niebla y furia” ha sido todo y más de lo que me esperaba, superando expectativas, enamorándome en ocasiones y rompiéndome cuando tocaba. Sarah J. Maas ha hecho, desde luego, un trabajo espectacular con los nuevos personajes, el nuevo contexto, las historias de cada personaje, de Amarantha, las Cortes, toda la historia… todo apuntando en la misma dirección, coherente y bien pulido. Solo me queda felicitar a la autora por una pluma tan adecuada, tan llena de tanto. Esta novela me ha transmitido lo que no está escrito y sí, una hora y algo después de redactar toda esta parrafada, siento que he dejado plasmado todo lo que tenía que decir, pero me quedo con ganas de más.

PUNTUACIÓN.



2 comments:

  1. wow, lograste transmitir lo que yo no pude... tantas emociones y como dices al principio: Sarah J. Maas no solo escribe libros sobre magia, sino que lo hace con ella. Este libro me marcó... de por vida. No puedo esperar a leer tu reseña de ACOWAR, espero lo leas pronto... a mi, me volvió loca. Maravillosa reseña (aplausos)

    ReplyDelete
    Replies
    1. aiiissss muchísimas gracias JO *monito cuqui* Me encanta que os lleguen mis reseñas, eres amor!!! un besazo (leeré acowar en cuanto salga a la venta en España y escribiré un reseña tan kilométrica como esta jjaja Un besazoooo!!

      Delete